lunes, 28 de julio de 2008

Primavera Porteña en Julio. Spring in July





Entonces paso que el invierno porteño, por algunas horas se volvió primavera. Claro que no para todos, pero para mí así fue. Acompañado por Marcela Corti, que a pesar de su gripe insistió que fuéramos, llegamos al Museo Nacional de Bellas Artes de la ciudad de Bueno Aires. http://www.mnba.org.ar/

Yo no sabía como iba a reaccionar ante los cuadros de los maestros. La incertidumbre siempre es una compañera energizante.
Entramos. Contra todo propósito cronológico nos metimos en la primera sala a la derecha y, antes que pudiera darme cuenta, estaba ante un Pollock.
Si, ahí estaban los chorretes gruesos y abultados, la superposición, el lienzo gris, los clavos en el bastidor, ahí estaban las pequeñas huellas de la creación y yo lo estaba viendo, a centímetros.


Comprendí quizás un poco al fan que se transforma, grita y patalea, se queda sin aliento ante la presencia de su ídolo, aunque solo sea un cantante pasajero, aunque solo estén viendo el sillón donde un día se sentó.

No podía evitar la sonrisa, no podía disimular que estaba feliz de ver ese cuadro, de saber que su creador había estado ante ese cuadro como yo ante mis pinturas. Lo miraba y miraba, sonreía.

Claro, que aquellas personas que hayan estado en esos gigantescos museos donde salas enteras están repletas de telas de los maestros, difícilmente entiendan mi emoción antes tan solo algunas pocas obras desconocidas para el mundo. Pero para mi fue una verdadera experiencia feliz, una navidad y cumpleaños al mismo tiempo, como el calor del abrazo de la primera cita.

Marcela logró sacarme del Pollock con un “hay mas cosas para ver”. Sonriendo avancé.
Dos Modigliani. Tan melancólicos.
Degas,
Monet,
Pissarro,
Toulouse Lautrec,
Más Degas,
Renoir,
Sorolla,

Dibujos de Cezanne,
van Ghog
(donde hice sonar la alarma por acercarme demasiado al cuadro contemplando el dibujo a lápiz que se veía bajo unas furtivas pinceladas)

Gauguin con ese amarillo.

No fuimos, seguimos adelante, me volví algunas veces antes de seguir.
Aparecieron los grandes pintores de la historia.
Goya con su luz
El Greco, un adelantado.
Rembrant, ahí nos quedamos, mirando ese retrato, ahí vimos al maestro, la sensación que lo que único que hacemos al pintar es ensuciar un lienzo, la sensación de estar muy lejos, lo inalcanzable. Sentado ahí, mirando el retrato de la hermana del genio, creí que no iba a poder pintar nunca más. Buscaría otra actividad. Quizás juntar estampitas o mejor aun, seguir los torneos de fútbol de apertura y clausura. Ahí estaba el retrato mirándonos y el propio Rembrant nos miraba con su sonrisa a través de los ojos de su cuadro.

Juntamos fuerzas y seguimos. Por suerte pasamos por el piso de arriba donde hay una muestra del arte contemporáneo. Gigantescos trabajos donde pude recuperar el ánimo y pensar que a algunos de esos cuadros los taparía sin remordimiento con alguno de los míos.

Antes de salir volví a recorrer la primera de las salas. Se que en el recorrido pasé por delante de cuadros impresionantes, por esculturas valiosas, pero creaciones que desconozco y que por lo tanto no pude apreciar. Uno no puede ver toda la creación, como no puede leer todos los buenos libros.
Sacrifiqué mi gusto bajo el hacha de mi ignorancia y me deje llevar viendo lo que sí conocía, como si estuviera en un parque de diversiones, corriendo de un juego a otro, de un cuadro a otro.

Al final salimos ya casi de noche. Lo urbano, lo mundano, los contrastes de colores reales, la vida que seguía afuera de la burbuja donde habíamos estado.
Todo seguía como si nada, como si no existiera aquel otro mundo al que pertenece mi mente. Miraba el caos urbano, la melancolía de los transeúntes, ese cielo amarillo. Ahí veía material para mis postales felices. Mi mente seguía adelante y mis ganas de pintar. Acaso mi mente iba por delante de mis ganas de pintar?


Spring Porteña in July.

Then the winter in Buenos Aires, for a few hours became spring. Of course not for everyone, but for me it was. Accompanied by Marcela Corti, who despite his flu insisted that we go, we arrived at the National Museum of Fine Arts in the city of Buenos Aires. http://www.mnba.org.ar/


I did not know how it would react faced with the tables of teachers. Uncertainty is always an energy partner. We entered, against all the chronological development, in the first room on the right and i was looking a Pollock. There were his painting thick and bulky, overlapping, grey canvas, nails into the frame, there were small traces of creation and what I was seeing, only a few centimetres away.

I understood maybe a fan that turns, shouts and tantrum, runs out of breath in the presence of his idol, albeit only a singer passenger, only if they seeing the chair where he sat one day.


I could not avoid smiling; I could not pretend that i was happy to see that table, knowing that the creator had been at that table like me before my paintings. We looked and looked, smiled.


Of course, that those who have been in those rooms where entire giant museums are full of teachers, hardly understand my excitement before only a few works unknown to the world. But for me it was a real happy experience, a Christmas and birthdays at the same time, as the hot hug of the first date.


Marcela help me to move on from the Pollock achieved with a "there are more things to see." Smiling progress.


Two Modigliani. As melancholic.

Degas,

Monet,

Pissarro,

Toulouse Lautrec,

More Degas,

Renoir,

Sorolla;

Drawings of Cezanne,

van Ghog (where I sounded the alarm whit my finger, too close to the table contemplating the pencil sketch that was under some stealth brushstrokes)

Gauguin with that yellow.


There were more great painters of history.

Goya with its light

El Greco advanced.


Rembrant, we were there, watching this portrait, there we saw the teacher, the feeling of being far away, so unattainable. Sitting there, looking at the portrait of the sister of genius, I thought that it would not be able to paint anymore. Look to other activity. Perhaps together stamps or even better, follow soccer championship. That was the portrait itself Rembrant looking at us and watched us with his smile through the eyes of the table.



Board forces and continue. Fortunately we went through the upstairs where there is a sample of contemporary art. Gigantic work where I recover the spirit and think that some of those tables I could cover without remorse with any of mine works.



Before leaving I went back to the first tour of the Boards. I know that under the trail I passes in front of impressive paintings, sculptures valuable, but creations that do not know and therefore I could not appreciate. I can not see all the creation, as can’t read all the good books.


Sacrifice my taste under the axe of my ignorance and let me keep watching that I knew. Like in a amusement park, a running from a game to another, from one table to another.



At the end we left almost overnight. The city, the mundane, the colours contrasts real life that remained outside the bubble where we had been. Everything continued like as if there were no another world, that world that belongs to my mind.



Looking urban chaos, the melancholy of transmutation, the sky yellow. There was material for my happy work. My mind was still rolling on, and my desire to paint.

1 comentario:

Arnau dijo...

me gusta tu último ojo, antes de ponerte a hacer obras para la "humanidad".... la verdad es que este año te he perdido la pista, pero viendo tus últimas obras, solo puede que mostrar mi admiración!!!

Cada vez agarra más sentido tu obra, y se relaciona más con el espiritu altruista que llevas dentro...

Creo que te queda mucho futuro, y que has tomado el camino correcto, mi amigo!

un saludo

Arnau

PD yo sigo con mi clausura típica de los estudiantes de MBA, como yo.